"Pido a los villafranqueses que por favor no renuncien a un

                             futuro mucho mejor para las generaciones venideras" (R. Ropero)

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                     AAportaciones económicas: 2099-0108-04-0070015376 (Caja Extremadura)  

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EL PROGRESO HACIA NUESTRA IDENTIDAD REGIONAL

Juan Viera Benítez

 

Al hilo de las opiniones expresadas en este periódico, que tienen su origen, en la mayoría de los casos, en el proyecto de refinería y en el apoyo que la Junta presta al mismo, me gustaría hacer algunas consideraciones sobre aquellas.

 

1.- No hay duda de que todos queremos una EXTREMADURA cuyo desarrollo esté basado en la SOSTENIBILIDAD, pero lo cierto es que las sociedades sostenibles se construyen poco a poco, a veces, como en nuestro caso, superando excesivas dificultades históricas. Durante muchos años las políticas aplicadas desde la Junta de Extremadura han tenido que remover y superar muchos obstáculos para edificar las bases necesarias que nos sitúan en un camino de mayor progreso económico-social.

Las políticas que se realizan en materia educativa, sanitaria, industrial, agrícola, turística, en materia de  derechos sociales, etc son una garantía de que avanzamos hacia una sociedad más justa, de mayor bienestar social y más democrática.

Hasta hace unas décadas los extremeños carecíamos de las infraestructuras más básicas y elementales; cada vez que hojeamos las páginas de nuestra historia pasada encontramos una región atrasada y subdesarrollada; una región desconocida en los círculos de poder económico y político.

Con la democracia, con la nueva estructura territorial de España, se comienza a cohesionar la región y a frenar la sangría de extremeños que buscan trabajo fuera de nuestros pueblos. Se realizan inversiones en carreteras, equipamientos colectivos e instalaciones públicas, redes de abastecimientos y saneamientos, se urbanizan calles tercer mundistas, centros de enseñanza, bibliotecas, polideportivos, centros de salud. Simultáneamente, se desarrollan políticas agrícolas para fijar las poblaciones al medio rural, mantener el nivel de las rentas agrarias y mejorar la productividad del campo, etc...

2.- Cuando el territorio regional goza de las infraestructuras precisas, nace el interés por nuestra región de proyectos industriales de gran envergadura. Muchos de ellos auspiciados y apoyados desde la Junta de Extremadura que tiene muy claro que nuestro futuro pasa por la Industria, pero también, por una Agricultura moderna y competitiva. Ambas son compatibles y se corresponden.  La modernización del campo conduce inevitablemente al crecimiento del sector secundario y terciario, a la necesidad de industrias y de servicios. Es una realidad que cada vez se necesita menos mano de obra en el campo y que muchos pequeños agricultores tienen que complementar el trabajo agrícola con actividades en otros sectores productivos con el fin de lograr salarios que les permitan vivir dignamente. Las exigencias de la modernización está alcanzando a las cooperativas agrícolas que necesitan crear nuevos servicios no sólo para mejorar sus redes comerciales, sino también, para buscar mayores niveles de cooperación entre ellas; se trata de más eficiencia y eficacia para conseguir mayor rentabilidad.

3.- Mientras tanto la administración regional pone en práctica políticas muy activas en los diferentes facetas de la vida humana: se realizan iniciativas industriales, culturales, agrícolas, educativas, sanitarias, turísticas, medioambientales, etc. Sirvan como ejemplos la construcción de polígonos industriales, los apoyos e incentivos a las industrias agrícolas de transformación y comercialización, las subvenciones a las cooperativas agrícolas y a los agricultores, subvenciones para el mantenimiento de ciertos cultivos agrarios, políticas  relacionadas con la puesta en valor del patrimonio cultural y artístico(Vía de la Plata), las medidas de protección del medio ambiente y por supuesto, el impulso decidido a todas aquellas inversiones que son estratégicas para el desarrollo de la región.

Estas políticas nos permiten avanzar hacia una sociedad más cohesionada socialmente, más sostenible y más justa.

4.- En una sociedad basada en la SOSTENIBILIDAD cualquier actividad humana tendrá una influencia “contaminante cero” en su entorno. Pero, por mucho que nos pese, mientras llega ese momento, mientras cambia la estructura de la producción y el consumo energético actual, tenemos que seguir utilizando energías procedentes de combustibles fósiles.

Qué sería de la civilización actual si de un día para otro dejásemos de consumir gasolinas o gasóleos.

Las líneas políticas en materia energética de la Unión Europea, del gobierno de  España y de la Junta de Extremadura dan la máxima prioridad e importancia a la investigación y al fomento de las Energías Renovables, a la exigencia de un consumo más eficaz y eficiente de la energía. Estamos en un período transitorio que hay que recorrer lo más rápidamente.

No obstante, mientras llega el momento en el que las energías consumidas por el ser humano reducen a cero su nivel contaminante, las Administraciones correspondientes están obligadas a evitar que no se dañe el medio ambiente ni la salud humana, y en ese sentido, se están aplicando normativas muy estrictas para ejercer el control medioambiental, se han aumentado los fondos para la Investigación e Innovación, y cada día más se limitan el uso de ciertos factores de producción que llevan al agotamiento de los recursos naturales(aire, agua y suelo).

5.- Es evidente que mientras existan las relaciones de producción capitalista, la inversión individual viene determinado en buen grado por las relaciones de mercado, bajo el signo de la oferta y la demanda. Por lo que a priori a nadie se le puede negar el ejercicio de una actividad legal si cumple con todas las normativas exigibles, sean del tipo que sean, y tampoco, se le pueden negar subvenciones oficiales siempre que cumpla con la legalidad exigida. Por eso de antemano, no podemos condenar a nadie que proyecta y realiza inversiones,  como se hace desde ciertos círculos políticos y sociales.

6.- La participación democrática es un derecho que tenemos y que a nadie se le puede negar y que a todos nos exige el respeto a unas normas de convivencia.

No puede ser que ciertas ideas se quieran imponer a la fuerza.

No se puede permitir que los que están en contra de un proyecto industrial quieran oponerse insultando, vociferando y sometiendo a tremendas presiones a los miembros socialistas de una Corporación Municipal.

No se puede consentir que quienes se oponen a un proyecto muestren una agresividad  tal que provoque miedo en muchas personas. Por tanto, nadie puede negar a nadie el derecho a la participación en aquellas decisiones que tienen que ver con la salud y el medio ambiente. Por lo que, ahí están los proyectos y las memorias resúmenes para que se hagan las sugerencias y alegaciones que se crean convenientes; ahí están los medios de comunicación para expresar opiniones divergentes; , ahí están las manifestaciones y concentraciones para expresar nuestras discrepancias, ahí están las elecciones para votar y expresar nuestra disconformidad con quienes no comparten nuestras ideas etc…..

Declaración pública de la Junta de Extremadura y los agentes sociales

y económicos de la región sobre la refinería Balboa

 

La Junta de Extremadura y los agentes económicos y sociales vienen propiciando, a través del diálogo social, un marco de acuerdos para el desarrollo de Extremadura basado en la mejora del tejido productivo, el aumento de la cualificación del capital humano y la extensión de la cohesión social y territorial de la región.

Los Planes de Empleo e Industria han contribuido a remover alguno de los obstáculos que retardan el desarrollo económico y social. Uno de los objetivos sobre el que se extiende el mayor de los consensos es la potenciación de los sectores industrial y terciario para que contribuyan a redimensionar el peso de la agricultura en el conjunto de la economía regional. Igualmente ha sido una demanda constante el fomento de la relaciones entre los sectores productivos para disminuir la necesidad de abastecimiento exterior de los inputs necesarios, y las relaciones intrasectoriales que produjeran economías de escala y de alcance en la sociedades industriales modernas.

La creación de riqueza y su redistribución de forma justa son condiciones para la equidad social y la cohesión territorial. La sociedad de pleno empleo es el objetivo más sólido en el que basar el edificio de la cohesión, mientras que la redistribución de la riqueza supone la mejor herramienta de solidaridad con la que alcanzar la equidad social.

Por consiguiente, ante la iniciativa empresarial que pretende la instalación de una planta de refino de los productos derivados del petróleo, Refinería Balboa, la Junta de Extremadura, la Confederación Regional de Empresarios, la Unión General de Trabajadores y Comisiones Obreras se dirigen a la sociedad a través de la siguiente DECLARACIÓN

Primero.- La Junta de Extremadura, CREEX, U.G.T y CC.OO. consideran el proyecto de la Refinería Balboa de gran interés para la región por la envergadura del mismo. Apoyan la implantación de la refinería por su repercusión en la economía, en el empleo y en el desarrollo, bajo el principio del cumplimiento estricto de la legislación vigente especialmente la referida a la seguridad pública, laboral y de protección medioambiental.

Segundo.- Los firmantes constatan que, además del impacto sobre la economía y el empleo, las repercusiones sobre el medio ambiente que pudieran derivarse han de ser conciliables con la apuesta por el desarrollo sostenible. La sostenibilidad del medio debe permitir el desarrollo social, el desarrollo económico y el desarrollo medioambiental.

Tercero.- Los firmantes destacan la influencia de este proyecto en la mejora del empleo y de su calidad, un objetivo irrenunciable en una región con una elevada tasa de paro. Al tiempo, consideran que la creación de empleo de calidad en un proyecto de proceso productivo tan complejo debe basarse en criterios muy rigurosos de prevención en materia de salud y seguridad, poniendo gran énfasis en la anticipación como eje de la prevención. Asimismo, debe contemplar la igualdad de trato, la formación, la estabilidad laboral y el respeto a los derechos laborales y sindicales como elementos fundamentales del mismo.

Cuarto.- Para la mejora del tejido productivo, los firmantes consideran compatible la apuesta por el proyecto de refinería con el apoyo a otras iniciativas empresariales en la región, como se viene produciendo con los actuales instrumentos de la concertación social -Plan de Empleo e Industria-, así como a través de otros que pudieran surgir.

Asimismo, esta compatibilidad pone de manifiesto la necesidad de seguir apostando por iniciativas empresariales en el campo de las energías renovables y, muy especialmente, por aquellas que pongan mayor acento en la generación de riqueza a través de la creación de empleo de calidad y de la creación de sinergias que contribuyan a fortalecer y diversificar el tejido productivo regional.

Quinto.- Los firmantes defienden la viabilidad del sector agroindustrial y manifiestan la necesidad de conciliar la apuesta por este sector con el desarrollo del proyecto empresarial, entendiendo que dicho proyecto permitirá un futuro de mayor desarrollo, siendo favorable para el citado sector agroindustrial el aprovechamiento de las sinergias de un proyecto como este, de tanta importancia económica y social.

Sexto.- Apostamos por la extremeñidad de este proyecto en lo que a su sede social se refiere, debido a la magnitud de la repercusión fiscal del mismo y su evidente influencia en la reversión de rentas y redistribución de riqueza que ello conlleva, considerando por tanto este hecho un acicate más para la implementación de este proyecto empresarial. Por ello, en este sentido, todas las partes firmantes consideran una seguridad y una garantía la participación pública en el capital social de Refinería Balboa, a través de la Sociedad de Fomento Industrial de Extremadura.

Séptimo.- Las partes firmantes se comprometen a impulsar la puesta en marcha de iniciativas empresariales para el mayor aprovechamiento posible del valor añadido en riqueza y empleo que conllevará tanto la fase de construcción de la planta e infraestructuras necesarias, como la posterior fase de mantenimiento, suministros y servicios.

Octavo.- En base a lo anterior, las partes firmantes consideran de gran interés constituir un Comité de Seguimiento del Proyecto, con el fin de contribuir al cumplimiento de los objetivos aquí expresados, así como las medidas que en su momento deban ponerse en marcha. Al citado Comité se incorporarán el grupo empresarial promotor del Proyecto y los presidentes de las corporaciones locales en cuyos términos municipales, esté ubicada la planta.

A este Comité, con el acuerdo de los miembros del mismo, podrán incorporarse las instituciones y expertos que en su momento se consideren. En particular para aquellas cuestiones relacionadas con el sector agrario será consultada la posición de la Cámara Agraria de Badajoz.

Noveno.- La Junta de Extremadura, CREEX, U.G.T. y CC.OO. hacen un llamamiento a toda la sociedad, sus instituciones, organizaciones sociales y políticas para que, desde el compromiso con el futuro de la región y desde el estricto cumplimiento de la legalidad, contribuyan a la puesta en marcha de esta iniciativa industrial. Desde el convencimiento de que sus repercusiones, en los términos aquí expresados, contribuirán a una Extremadura más desarrollada, con más riqueza y más capaz ; y por ende, a una sociedad más cohesionada y más justa.

                                                        En Mérida a 27 de junio del año 2005

No podemos dejar pasar este tren

RAMÓN ROPERO MANCERA, Alcalde de Villafranca

 

Durante los últimos días he estado recorriendo varias ciudades que tienen refinerías: Puertollano (Ciudad Real), Palos de la Frontera (Huelva), La Coruña, San Roque (Cádiz), y Castellón. He visitado las refinerías y he hablado con sus alcaldes, con gentes de las poblaciones y con los responsables sindicales de las refinerías. Todos sin excepción me han asegurado, y están dispuesto a decirlo donde haga falta, que si hoy tuviera que ponerse una refinería en su ciudad lucharían a muerte por conseguirla. Todos cuentan los beneficios sociales y de empleo que han significado y significa para sus ciudades y me aseguran que la instalación no perjudica la salud de sus ciudadanos ni arrasa sus cultivos.

Hoy día no se puede llevar a cabo ninguna inversión industrial sin contar con los respectivos permisos del Ministerio de Medio Ambiente y la Dirección General de la Junta de Extremadura, con un estricto cumplimiento de la normativa comunitaria. Desde el Ayuntamiento seremos los más exigentes para que la empresa cumpla todos y cada uno de los requisitos que exigen las leyes. Es verdad que la refinería tiene un cierto riesgo y que algo contamina al medio ambiente; lo que la Ley le permita para no ser nocivo contra la salud, la agricultura o el medio ambiente.

Cuando algunos dicen que no hay parados en Villafranca yo les invito a venir diariamente a la Alcaldía para comprobar la falsedad que algunos manifiestan. En estos momentos más de 2.000 personas están inscritas en las Oficinas del SEXPE y el INEM en Villafranca, de los cuales 1.203 son parados y 874 en el régimen agrario o mejora de empleo; 938 del sector servicios, 255 de la agricultura, 159 de la industria, 136 de la construcción y 589 sin empleo anterior. Por cierto, no es verdad que Villafranca sea eminentemente agrícola. En los últimos años se está invirtiendo los datos y en estos momentos la agricultura representa el 12,10%, la industria el 16,70%, la construcción el 17,10% y el sector servicios el 54,10%.

Yo estoy dispuesto a jugármela por mi gente y por mi pueblo. He nacido, he vivido y seguramente moriré en Villafranca, no me voy a ir a vivir a ningún sitio y podría estar muy tranquilo en el SILLÓN DE LA ALCALDÍA. ¿Para qué complicarse la vida?: Por Villafranca, por la comarca, por la región, por nuestros hombres, mujeres y niños, por nuestro futuro, por el pleno empleo como establece la Constitución, porque muchos jóvenes no se marchen de nuestro pueblo después de hacer el sacrificio y el esfuerzo de estudiar fuera de Villafranca.

Los pueblos raras veces ven pasar una oportunidad como esta. Los villafranqueses y los extremeños hemos perdido muchos trenes y yo no quiero de ninguna manera dejar pasar este. Nuestro pueblo tiene muchas posibilidades como lo prueban las más de 40 peticiones de empresarios que se quieren instalar en la ampliación del Polígono Industrial.

No hay un solo agricultor en Villafranca que no sepa que muchas de las ayudas y subvenciones que tienen se han logrado gracias a su trabajo y al de los Alcaldes de Villafranca y de la Junta de Extremadura. ¿De verdad nos consideran tan torpes o tan malos que lo que han conseguido en parte con la ayuda de las instituciones gobernadas por socialistas lo tiramos todo al traste?. No somos tan torpes o tan malévolos.

Pido sosiego y tranquilidad. Si al final se instala la refinería será porque cumple todas las exigencias que establecen las Leyes y tendremos total y absoluta garantía para las personas (salud) el medio ambiente (fauna y flora) y para la agricultura: nuestros productos AUTÓCTONOS. Por cierto ¿Qué pasa con las fresas y las naranjas de Huelva y Castellón? En Palos de la Frontera hay a 300 metros de la refinería 3.000 hectáreas de la mejor fresa del mundo, que da empleo a 10.000 persona durante 4 meses. En los últimos 30 años han convivido perfectamente las fresas y la refinería.

¿Qué pasa con las aceitunas de Puertollano, con los vinos del Priorato o de Oporto?. La Coruña, ciudad emblemática en España, tiene la refinería dentro de la ciudad y hombres, mujeres y niños no van con máscaras por la calle ni están más contaminadas que otras ciudades.

Mucha gente está a favor de la refinería. Unos lo mandan por escrito y otros te llaman o te paran por la calle para decírtelo. Deseo hacer un llamamiento a la tranquilidad y al sosiego.

Yo estoy a favor de la refinería. No sólo por los muchos puestos de trabajo, sino por el cambio profundo y de transformación de la sociedad que significaría su instalación. Pero no la quiero a cualquier precio y exijo garantías. Por cierto, el agua vendría a la refinería del pantano de Alange y por tanto no va a secarse el pantano de Los Molinos; y el agua de la refinería, tras cuatro depuraciones, la controlaría Confederación Hidrográfica.

Sé que como alcalde, tengo una gran responsabilidad y estoy dispuesto a asumirla con todas las consecuencias. Por eso les pido a los ciudadanos que me den su confianza, que no nos abandonen en estos momentos. Si defiendo el proyecto es única y exclusivamente por ellos, por los muchos trabajadores que nos dieron su apoyo y porque esta inversión nos garantiza el futuro.

Quiero dejar clara la voluntad de este alcalde de poner todo cuanto esté en su mano para demostrar la bondad del proyecto y para ello me propongo elevar al pleno municipal una propuesta de la alcaldía donde pidamos informes a los catedráticos o decanos de las facultades correspondientes que nos garanticen la salud de las personas, la compatibilidad entre la agricultura y la refinería y el respeto al medio ambiente. Si estos informes no garantizaran cualquiera de los tres puntos, este alcalde, sería el más interesado en que el proyecto no se lleve a cabo. Si por el contrario los informes de estos decanos o catedráticos fueran favorables y garantizaran lo anterior yo les pido a los Villafranqueses que por favor no renuncien a un futuro mucho mejor para las generaciones venideras.

Motivos para una refinería

COLECTIVO PRODEVI/DIRECCIÓN DEL COLECTIVO POR EL PROGRESO 

Y DESARROLLO DE VILLAFRANCA Y TIERRA DE BARROS

 

Desde que se inició el movimiento por la instalación de la refinería nos hemos posicionado a favor de la misma, por varias razones, algunas de ellas se detallan a continuación. También, queremos opinar sobre comentarios realizados por hechos ocurridos en nuestra localidad y que desde nuestro punto de vista no se interpretan tal y como han sucedido, sino de una forma parcial e interesada.

1.-Nadie puede negar que en los lugares en donde coexisten la agricultura y la industria petroquímica hay compatibilidad plena y se complementan. En ningún caso han supuesto problemas para la Agricultura de la zona, ni se han afectado las producciones agrícolas, ni las tierras de cultivo. Puertollano es, hasta que se instale la extremeña, la única situada en el interior de la península. Su creación se debió a la tradición minera de la localidad manchega, ya que allí se producía pizarra bituminosa. Las crisis mineras, y la necesidad de productos lubricantes y carburantes en España propiciaron la construcción de la planta de refino. Allí ha habido plena convivencia con la Agricultura, suponiendo la refinería un empuje económico importantísimo para el desarrollo de la vida en la zona.

En Castellón, la industria se encuentra próxima a una zona en donde se cultivan naranjos a los que no les afecta en absoluto. En el caso de La Coruña se localiza junto al casco urbano de la ciudad. En 1964, en el momento de la instalación, las huertas se extendían por toda la zona y La Coruña estaba lejos. No obstante, el casco urbano se expandió hasta aproximarse a la petroquímica, quedando en la actualidad pequeñas huertas que no tienen problemas de ningún tipo para la producción y venta de sus productos; constituyendo la planta petroquímica en la actualidad, un componente importante de la economía local. La refinería de Huelva comenzó a funcionar en 1967 y posteriormente, en los años 80, se iniciaron los cultivos de fresa en los campos colindantes con la refinería y otras industrias petroquímicas.

Por tanto, la realidad concreta es que entre la industria y la agricultura, en los lugares en donde hay refinerías, no se plantean problemas de convivencia, son actividades productivas totalmente compatibles con influencias muy positivas entre ellas. Una de ellas es que se produce una diversificación económica que favorece una economía equilibrada que amortigua los malos momentos por los que pudieran pasar un sector u otro. También, origina una industria puntera desde el punto de vista tecnológico y crea las condiciones para un movimiento sindical exigente en los derechos laborales, la salud laboral, riesgos laborales, etc..

2.-La historia nos enseña que en muchas ocasiones los conflictos sociales se originan por aquellos que tienen miedo al desarrollo sostenido, o los que tienen miedo a que el ciudadano posea diversidad de oportunidades. Es el miedo a tener trabajadores cualificados y no mano de obra barata. Esta es una de las razones fundamentales de lo que está ocurriendo en nuestra localidad y en nuestra comarca.

La opinión pública extremeña debe saber que durante un periodo de tiempo, los que se oponían a la refinería, acudían a los plenos para formar escándalos y alborotos y en alguna ocasión para amenazar de muerte al alcalde. No teniendo bastante con esto, a la terminación de los mismos, se situaban en la puerta del Ayuntamiento para gritar y vociferar insultos contra él y contra los concejales socialistas. Esta fotografía se ha repetido en muchas ocasiones. El último episodio fue la avalancha y los golpes sufridos por el alcalde y los que intentaban protegerle. Es muy fácil, ahora, después de todo lo que ha pasado, hacer demagogia barata y decir que a los ciudadanos libres y extremeños se les calla la boca y se le somete a una dictadura. Eso es una mentira total y absoluta. No pueden decir que han carecido de libertad cuando han utilizado todos los espacios públicos y todos los medios de comunicación municipales para celebrar y anunciar sus actos y conferencias.

3.-Montar la refinería implica la asunción de gran número de formalidades y la observación estricta de una variada y extensa legislación. Una actividad industrial de las características de una refinería produce sustancias contaminantes; la última refinería que se hizo en España data de 1975. En la actualidad existen unas normas y leyes que son más duras y restrictivas que las de entonces en cuanto a la protección del medio ambiente y la seguridad. También, el desarrollo científico y tecnológico experimentado en los últimos años nos llevan a considerar que una refinería de última generación como la que se quiere poner en nuestra zona no se puede comparar en cuanto a niveles de contaminación y en otros aspectos relacionados con la salud humana con una refinería de hace 30 o 40 años.

El proyecto de la refinería tiene que cumplir las diversas normativas de impacto ambiental, europeas, nacionales y autonómicas, antes de obtener la Autorización Ambiental Integrada. Las actuaciones y resoluciones de los organismos implicados vendrán determinadas por las valoraciones correspondientes, siendo natural que no se concedan ciertas autorizaciones, como la que toman como ejemplo los partidarios del no, cuando no se cumplen todos los requisitos ambientales, económicos, urbanísticos, sociales, etc..Por tanto, hay que cumplir el protocolo de Kioto, pero esto no implica que por este motivo no deba ponerse la refinería. Algunos creen que el cumplimiento de Kioto exige la paralización del desarrollo industrial.

4.-Nadie pone en duda que el consumo de combustibles fósiles se debe ir reduciendo por que se agotan sus fuentes, por que los residuos que generan afectan al cambio climático, por que generan sustancias contaminantes para la salud humana, por que el consumo mundial crece sin parar, por que no hay capacidad de refino suficiente a nivel mundial y el encarecimiento crece exponencialmente, etc.. Lo ideal es que las energías que consumimos para mantener nuestro estado de vida actual, para desplazarnos en automóvil, para calentarnos, para comunicarnos, etc. fueran energías renovables ya que no tienen los efectos secundarios que tienen las derivadas del carbón o del petróleo. Estamos en la línea de que hay que potenciar al máximo el uso de energías renovables. Pero mientras tanto, ¿qué hacemos?, ¿dejamos de consumir gasóleos y gasolinas?, ¿paramos el transporte y las comunicaciones?, ¿reducimos la calefacción, el aire acondicionado?, en resumen,¿ estamos dispuestos a renunciar a nuestro nivel de vida y a las condiciones de vida que nos permiten el bienestar actual?.

5.- A lo largo del último siglo las clases dirigentes extremeñas han estado muy poco interesadas en el desarrollo económico-social de nuestra tierra. Es con la llegada de la Democracia a este país y la consecución de la Autonomía de Extremadura hace unos 20 años, aproximadamente, cuando se produce un salto cualitativo y cuantitativo de nuestra región en aspectos fundamentales como el desarrollo de las infraestructuras que facilitan la vida en los pueblos, cohesionan la región, y se crean condiciones para la inversión y la creación de empresas.

6.-Apoyamos la instalación de la refinería en nuestra comarca por que quienes van a realizar las inversiones son personas físicas y jurídicas comprometidas con nuestra tierra. Son las pequeñas y medianas empresas las que dan estructura y soporte al tejido productivo regional y son las que están contribuyendo de manera decidida al desarrollo extremeño. En el caso de Villafranca comprender la situación actual es responder a varias preguntas ¿quién ha dispuesto históricamente de los medios económicos?, ¿qué grupo social ha podido realizar inversiones y no las ha hecho prefiriendo acumular en capital-tierra? Aquí han sido personas emprendedoras, que no tenían un duro, comerciantes, fontaneros, carpinteros, albañiles, herreros, etc.. los que se han lanzado en estos últimos años a invertir y crear pequeñas empresas; emprendedores que hoy están luchando por la instalación de la refinería; empresarios a los que se intenta boicotear y se los amenaza por que han tomado una posición favorable al desarrollo y al progreso.

7.-La refinería no va a solucionar todos los problemas relacionados con el desarrollo económico y con el empleo, no va a ser la panacea que resuelva todo, ni mucho menos. Pero lo que sí es cierto, es que va a contribuir a la creación de riqueza, va a permitir la formación de un tejido productivo industrial que repercutirá en todos los aspectos de la vida de nuestra comarca, el económico, el turístico, el cultural, el educativo, el social.

8.- El hecho de que la Junta de Extremadura sea un accionista en esta iniciativa empresarial y que tenga una intervención pública directa en la gestión de la empresa, va a garantizar la participación del movimiento sindical en todo lo relacionado con las condiciones de trabajo, los derechos laborales, económicos y sociales de los trabajadores.

9.- Para finalizar, una última reflexión. Conocemos la historia de este país en los años 60 y 70, conocemos lo que fue la emigración, por eso no se nos puede decir que lo que se pretende ahora es el desarrollismo de los años 60 y 70, no se nos puede decir que lo que se hizo en los años de la dictadura franquista es similar a lo que se quiere hacer ahora con la instalación de la refinería.

Pactar la convivencia

Pedro Pecero Sánchez ( Portavoz de PRODEVI)

 

Algunas de las refinerías que operan en España llevan funcionando 50 años y no existe ni un solo estudio que avale que su actividad haya podido afectar negativamente a la salud de sus vecinos. De hecho, un informe epidemiológico de las autoridades sanitarias de Castilla-La Mancha demuestra que los parámetros de enfermedades infecciosas, respiratorias, cáncer y demás en Puertollano es similar a la media de esa comunidad.

Y con respecto a la agricultura, no seré yo quien hable. Aprovecharé para relatar el testimonio de alguien que, por experiencia propia y conocimientos, tiene más autoridad para emitir juicios. Se trata del secretario general de Agricultura y Alimentación del MAPA, Josep Puxeu, quien en una reciente visita a Extremadura y a preguntas de periodistas, sostuvo que refinería y viticultura pueden convivir sin problemas siempre y cuando las cosas se hagan bien y se cumpla la legalidad vigente. Puxeu explicó que su familia tiene una bodega “a menos de 20 km de cuatro centrales nucleares y de la mayor planta de Repsol en España” y no sólo no tienen problemas (ni de imagen, ni con la contaminación) sino que, además, venden sus vinos “bastante bien de precio” y viticultura e industria conviven, además, perfectamente en esta zona con el sector turístico. Era el propio Puxeu quien recordaba, en esa misma comparecencia, que vinos del Ródano, en Francia, "están pegados a todos los complejos petroquímicos del sur de Lyon y del norte de Avignon" y son, según recordó,"probablemente los vinos más caros del mundo".

Al final de lo que se trata es de que sectores que son dinámicos y de progreso convivan, por el bien de la sociedad y, para eso, la clave está en pactar las reglas de esa convivencia y eso, precisamente, es lo que defendemos “los del SI”, frente a aquellos que consideran que una comarca es su “coto exclusivo”.

Sin embargo, hay quien sostiene que Extremadura no necesita una refinería y no puedo evitar preguntarme (y conmigo todos aquellos que apoyan la iniciativa) exactamente qué parte de Extremadura es la que está tan sobrada de recursos y riqueza como para poder permitirse despreciar tamaña inversión. Supongo que aquella que tiene la vida resuelta, o la que busca perpetuar un status quo que, personal o sectorialmente, le beneficia. También, claro está, se encuentran los que creen que podrían sacar tajada -¿política, económica?- frustrando esta iniciativa. Eso sí, todos ellos utilizan sus coches y todoterrenos parra desplazarse a sus trabajos, a sus momentos de ocio e, incluso, paradojas de la vida, a los actos en contra de la refinería. Y ese sencillo gesto de arrancar los motores de sus turismos, por sí sólo, encierra la principal justificación a esta iniciativa.

Los coches son una realidad ineludible hoy, y los derivados del petróleo con los que se alimentan también son una evidencia insoslayable. Expertos tan libres de sospecha como el director general del Centro Nacional de Energías Renovables de España (CENER), Juan Ormazábal, reconocen que “ninguna fuente de energía puede sustituir con la misma capacidad e intensidad energética a los combustibles fósiles”. Es por eso por lo que, pese a que en 30 años de relajo ninguna petrolera ha invertido en refino, ahora todas proyectan grandes ampliaciones e, incluso alguna, construir nuevas refinerías aunque, eso sí, en Marruecos, donde los controles medioambientales y las exigencias legislativas son mucho más laxas. Sin embargo, no escuchamos a nadie levantar su voz para protestar por esos proyectos. En ocasiones da la impresión de que una refinería es buena en cualquier sitio menos en esta región, y no podemos evitar preguntarnos por qué.

Nos guste o no, los combustibles derivados del petróleo seguirán teniendo un protagonismo evidente en nuestras vidas y en las de nuestros hijos. Claro está que, entre tanto, se deben hacer los esfuerzos necesarios por desarrollar energías alternativas, cuanto más limpias, mejor. Nadie se opone a las renovables. Pero, hasta entonces, ¿qué hacemos?, ¿paralizamos nuestro desarrollo?. Porque a fin de cuentas eso es lo que supone la refinería para esta región: desarrollo, crecimiento e industrialización sostenible. Se habla mucho de los biocarburantes como alternativa “limpia” en la que invertir frente a la refinería, pero lo que no se suele decir es que para obtener esos biocarburantes es preciso utilizar productos refinados procedentes del petróleo. Es evidente que si en Extremadura hay una refinería el potencial para producir biocombustibles se dispara, ¿no creen?.

Sinceramente, desde las plataformas a favor de la refinería (y de cualquier iniciativa empresarial e industrial seriamente planteada) estamos convencidos de que este proyecto, sin ser por sí solo la panacea -que estaría más en un esfuerzo colectivo que en una única iniciativa privada-, beneficiará a todos los extremeños, en general, y a los vecinos de la zona, en particular. Para tal afirmación partimos de un hecho indiscutible: la normativa se cumplirá. Esto, que es una obviedad, conviene ser recordado porque conlleva implicaciones de respeto al entorno que muchos parecen querer olvidar.

Refinería y datos financieros en Villafranca

  Juan Luis Cabezas García

 

Ha pasado un año desde que se anunció la intención, del Grupo Industrial Gallardo, de instalar una industria dedicada a refinería de productos derivados del petróleo, en parte de nuestro termino municipal.

No es fácil, ni lo pretendo, describir los múltiples sucesos y declaraciones que este hecho ha provocado en toda nuestra geografía regional y más concretamente en la zona más cercana a la pretendida ubicación, entre las que se cuenta nuestra población.

Cuando en esta, como en otras situaciones, la pasión se antepone a la razón, (entiéndase esta como capacidad de razonar), es fácil suponer que nunca habrá una confluencia de ideas, máxime si existe una divergencia de intereses tan dispares, ya que lo que unos ven como atentado desde unos conceptos medioambientales casi integristas, otros lo entienden como una de las ultimas posibilidades de coger el tren del progreso que nos saque de la marginación a la que durante tantos años hemos estado sometidos y podamos vivir una revolución industrial y tecnológica para espantar el endémico problema del paro, pero siempre con las garantías que la legislación vigente en materia medioambiental y de salud nos somete.

Como digo, no todo debe ser pasión en la defensa de posicionamientos sino que es bueno conocernos, conocer nuestro entorno, nuestras capacidades de todo tipo; financieras, intelectuales, productivas, etc. Conociendo lo que somos, lo que necesitamos y lo que podemos hacer por nosotros mismos seremos capaces de ver y conseguir determinados objetivos.

Para profundizar en este conocimiento, en alguna ocasión nos hemos preguntado por la capacidad de ahorro y de inversión en nuestra ciudad. Porque no se duda de la realidad de los tópicos que siempre se han barajado de que a nivel provincial Cáceres ahorra mientras Badajoz invierte, o el empuje industrial inversor que experimentan ciudades como Almendralejo, Don Benito, Villanueva de la Serena, Zafra, Miajadas, etc., mientras otras como Plasencia, Cáceres, Mérida o nuestra propia Villafranca han estado dormidas ¿en los laureles?.

Esto me ha llevado a sacar algunos datos comparativos desde el punto de vista financiero. Los datos se refieren a Villafranca de los Barros, a la Provincia de Badajoz, a la Comunidad Autónoma de Extremadura y a España, con la población censada al final del 2004 y los depósitos de ahorro y de créditos existentes en esa fecha, exceptuando los del Sector Publico, con los ratios comparativos por habitantes.

Estos datos en cifras absolutas sobre Villafranca nos reflejan que la capacidad de ahorro de nuestra población es de 160 millones de Euros, casi 27.000 millones de las antiguas pesetas, y que el 96% de ese ahorro lo tenemos invertido. Otra cuestión es ¿dónde está esa inversión? Porque de las conversaciones mantenidas con algunas de las trece entidades financieras con oficina en Villafranca, se desprende la estimación de que esa inversión, esos créditos otorgados por ellos, solo el 30% van destinados a inversiones productivas de tipo industrial o de servicio, siendo el 70% restante destinado a créditos hipotecarios de viviendas y a créditos al consumo.

Al hilo de estos datos se me ocurren algunas preguntas:

¿Seriamos capaces de imaginar cómo seria Villafranca con estos términos porcentuales invertidos?. ¿Si en vez de esos 46 millones de euros (7.600 millones de pesetas) se dedicaran a la inversión y al desarrollo industrial 107 millones de euros, (es decir 10.000 millones de pesetas mas)?.

Si los créditos hipotecarios gozan de una garantía real lo cual significa un riesgo infinitamente menor que los créditos personales, ¿existe por parte de las entidades financieras voluntad y capacidad de riesgo en apoyar nuevas aventuras empresariales?. ¿Existe esa iniciativa empresarial? ¿Nos falta cultura empresarial? ¿Están suficientemente motivados y apoyados financieramente nuestros incipientes empresarios?.

Si estas cifras las trasladamos en términos comparativos podemos observar que Villafranca está por encima de la provincia de Badajoz y de Extremadura en ahorro por habitante e igualmente lo está en crédito por habitante aunque recortando las diferencias con respecto a la provincia y a la Comunidad Autónoma. No así con respecto a España que le supera en un tercio en depósitos por habitante, mientras en inversión es superada en un 60%.

Como decía anteriormente, hay que conocerse mejor y que el conocimiento de nosotros mismos pueda ser un punto de apoyo para saber a donde queremos y podemos llegar. Estos datos que hoy se reflejan aquí no pretenden mas que aportar algo a este conocimiento, las conclusiones es evidente que será el lector quien las saque y seguramente, también, en función de sus intereses.

Los datos en sí son fríos, pero estos y otros nos permiten analizar multitud de parámetros y puntos de vista que sin ellos son imposibles de visualizar. Nos permiten imaginar, proyectar, ver nuevas perspectivas, creer en futuros en los que antes no pensábamos. Nos permiten tener la esperanza de que otro desarrollo es posible para tener la facultad de ejercer el derecho a un trabajo digno, con las debidas garantías para el trabajador y para su entorno sin depender de la generosidad y la solidaridad de otras regiones para esta generación y para las venideras.

DATOS AL

 31-12-04

HABITANTES

DEPÓSITOS

 (*)

CRÉDITOS

 (*)

DEPÓSITO

HABITANTES

CRÉDITO

 

HABITANTES

Villafranca de los Barros

12.618.-

160.-

153.-

12.680  €/Habitantes

12.125  €/Habitantes

Badajoz (Provincia)

671.299.-

6.393.-

7.343.-

9.523  €/Habitantes

        10.938  €/Habitantes

Extremadura

1.083.879.-

11.442.-

11.984.-

10.565  €/Habitantes

11.056  €/Habitantes

España

44.108.530.-

723.403.-

900.383.-

16.400  €/Habitantes

20.413  €/Habitantes

Fuentes: Banco de España y elaboración propia.

Los datos de Villafranca se reflejan a noviembre de 2.005 con posibles fluctuaciones inferiores al 1% según estimaciones.

(*) En millones de Euros y exclusivamente del Sector Privado.

Progreso frente al conservadurismo

Juan Viera Benítez

 

El anuncio de la posible instalación de una refinería en la comarca “Tierra de Barros” ha sacado a la superficie manifestaciones y comportamientos a veces implícita y en la mayoría de los casos, explícitamente, de la lucha política del progreso frente al conservadurismo.

Antes que nada habría que considerar qué personas o colectivos constituyen “la Plataforma por el No” y de su análisis podemos observar que hay un grupo de inmovilistas que quieren que las cosas sigan en estos pueblos, tal y como hasta ahora, lo curiosos del caso es que van de la mano, los que dicen ser “ecologistas y defensores de los valores culturales y productivos de la tierra”, y aquellos que les mueve todo lo que lleve la marca anti-PSOE, y por ende, anti-Ibarra. Por supuesto, que en esta plataforma también hay gente convencida de que actúa según sus convicciones pero que a mi entender están equivocados.

Desde nuestro punto de vista, esta Plataforma ha llevado a cabo una información muy sesgada y alarmista acerca de las consideraciones negativas que sobre la salud, la calidad de vida y la producción agrícola tiene una refinería, sin querer conocer antes de pronunciarse el proyecto y sus repercusiones medioambientales. Muy al contrario, en vez de ser prudentes han ido poniendo como ejemplo la influencia que la Refinería de Puertollano tiene en las condiciones de vida de aquella población. Habría que saber cuál es la opinión de los habitantes de Puertollano al respecto, y por qué siguen viviendo allí si el espectro de la muerte los acecha, los vecinos de Villafranca sólo conocemos la opinión de una o dos personas que han venido de tierras castellanas a explicarnos lo desastrosa y macabra que resulta la Refinería para su pueblo.

Muchas personas de nuestra localidad se han visto influenciadas por estas informaciones y muy especialmente, los agricultores, a los que se les ha dicho que con la refinería se acaba la agricultura. Los agricultores divididos y enfrentados desde que se empezaron a cobrar las ayudas y subvenciones de la PAC, han encontrado en la oposición a esta industria una bandera a la que unirse y ocultar con ella las fuertes diferencias de intereses. Esto está siendo explotado hábilmente por los sectores que dirigen esta plataforma, constituida, además de por los colectivos ya mencionados, por algunos propietarios agrícolas que ejercen funciones de gobierno en las Cooperativas y que participan en los Consejos Rectores de la Denominación de Origen “Ribera del Guadiana”, con intereses muy distintos a los de los pequeños agricultores, y otras personas con cierto acomodo económico y social que trabajan en instituciones públicas y privadas.

Los sectores que quieren el progreso están formados por amplias capas de pequeños empresarios, comerciantes, emprendedores, trabajadores de los diferentes sectores productivos que se dan en nuestras localidades y algunos sectores agrícolas que ven como una realidad que dentro de muy poco tiempo, muchos de ellos no van a poder competir con las explotaciones agrarias modernas, con viñas en espalderas y con aguas para sus tierras, etc.. y van a sufrir mermas en sus rentas agrarias por lo que tendrán que complementar sus ingresos con otras actividades fuera de la explotación agrícola.

Los sectores progresistas, queremos la instalación de la refinería por una razón fundamental: es preciso dinamizar la sociedad local y comarcal de nuestra zona, sin olvidarnos de que la agricultura es totalmente compatible con la industria y que ambas deben complementarse y apoyarse para aumentar la productividad y mejorar  la calidad de los productos agrícolas propios de la tierra. Entendemos que una sociedad cuya economía gira en torno a una agricultura de la vid y el olivo, por muy rentables que sean sus producciones, tiene limitado su desarrollo y la capacidad para albergar más población y más negocios. Está condenada a seguir exportando su mano de obra cualificada por mucho tiempo y eso es desaprovechar los recursos humanos propios y ponerlos a trabajar al servicio de otras sociedades. En otros términos en estas condiciones la sociedad NO TIENE DESARROLLO SOSTENIBLE.

En lo relativo al tema de la salud y el medio ambiente es necesario indicar que todos los ciudadanos apreciamos enormemente la salud y el medio ambiente,  deseamos la máxima seguridad en nuestro respirar diario y queremos cada vez una mejor calidad de vida.

La instalación de industrias del tipo que estamos tratando están sometidas a un control riguroso y exhaustivo en todo lo referente a la emisión de gases y partículas contaminantes. Las directivas de la Unión Europea son tajantes en todo lo que respecta a estos temas, siendo el control de las emisiones de gases contaminantes y en general, las políticas sobre la protección del medio ambiente, uno de los ejes fundamentales sobre los que trabaja firmemente la UE, obligando a los Estados miembros a adoptar estas directivas a sus normativas nacionales, y por supuesto, autonómicas. Esta situación nos garantiza que estas industrias están perfectamente controladas y vigiladas en lo referente a las emisiones de sustancias gaseosas, líquidas y sólidas. En este sentido se han pronunciado ya en esta tribuna  personas muy cualificadas.

La instalación de una refinería, la realización de los diferentes procesos de refino de los aceites y en consecuencia, el control de las emisiones de gases que producen las mismas, están reguladas por unas normativas muy estrictas que tienen su base fundamental en las diferentes directivas comunitarias sobre la protección del medio ambiente y los efectos medioambientales de este tipo de industrias. Para la instalación y el consecuente desempeño de sus actividades las empresas tienen que redactar una serie de proyectos técnicos entre los que se encuentran la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) que debe ser autorizada por el Ministerio de Medio Ambiente y la Autorización Ambiental Integrada cuya autorización corresponde a la Consejería de Medio Ambiente.

En todo caso, las emisiones gaseosas deben ajustarse a los límites establecidos en las normativas que regulan las cantidades de emisión y de inmisión para las sustancias contaminantes emitidas a la atmósfera y los residuos líquidos y sólidos producidos deben someterse a unos tratamientos físicos, químicos y biológicos al objeto de que puedan ser reutilizados o eliminados. No estaría nada mal que las autoridades locales o autonómicas realizarán estudios  acerca de la calidad ambiental que tenemos ahora mismo en nuestros pueblos y de sus efectos sobre la calidad de vida; sería muy interesante estudiar los efectos sobre el medio ambiente que producen las sustancias químicas utilizadas en las diferentes faenas agrícolas, el azufre, metales como el cobre, fertilizantes, insecticidas, herbicidas; conocer las emisiones de gases y partículas que producen las diferentes empresas de nuestras localidades, las combustiones de gasolinas y gasóleos producidas por calefacciones, coches, tractores, etc..

Sobre la modernización de la agricultura y de las infraestructuras locales es necesario indicar que nuestra comarca ha sufrido una transformación muy importante en estos últimos 24 ó 25 años, se han creado buenas carreteras, se han dotado a los pueblos de redes de saneamiento y abastecimiento de agua, han mejorado enormemente las telecomunicaciones, se han creado polígonos industriales, se han mejorado las pavimentaciones, se han construido centros educativos, casas de cultura , bibliotecas, instalaciones deportivas, etc..

En la agricultura se está realizando una modernización gracias al apoyo de las subvenciones procedentes de la Junta de Extremadura, del gobierno de la nación y de la Unión Europea, sólo hay que leer los carteles anunciadores de algunas de tales subvenciones en las puertas de las instalaciones de las cooperativas de las diferentes localidades de la comarca. La productividad agrícola ha experimentado un crecimiento notable y contribuye, sin duda, a la mejora de la calidad de vida y al crecimiento económico de los pueblos de la zona.

Nuestra tierra dispone de unos recursos que han sido explotados históricamente como son los olivos y los viñedos. Los agricultores han explotado estos recursos naturales y a lo largo de los años han mejorado la explotación comercial de los productos obtenidos.

No obstante, la agricultura por sí sola, por unas razones u otras de carácter económico y social, no ha sido capaz de mantener en el tiempo a la población existente , no ha sido capaz de evitar las emigraciones masivas a otras zonas del país, sobre todo en los años 60 y 70, disminuyendo las poblaciones en ciertos casos hasta un 60 % de sus habitantes.  El desarrollo capitalista fue traumático y doloroso para miles y miles de familias extremeñas. La emigración golpeó a nuestras gentes durante muchos años.

En estos últimos años con grandes esfuerzos, principalmente, por parte de las instituciones públicas de la región se ha conseguido un mantenimiento poblacional y se ha evitado la sangría masiva de extremeños que salen de sus pueblos en busca de medios de vida. La agricultura, hoy día y menos en un futuro no muy lejano, por sí sola, no es capaz de satisfacer las demandas laborales o las demandas económicas-sociales de las gentes que viven en nuestra tierra.  Muchas veces nos hemos preguntado qué van hacer nuestros hijos. ¿A dónde van a ir a buscar trabajo? ¿ se quedarán en el pueblo o tendrán que salir fuera de la localidad? Por que si no estudian, probablemente con algo de suerte, podrán encontrar trabajos temporales en la construcción o en la agricultura, o bien encontrar un puesto en la administración local o autonómica. ¿pero y si estudian, se quedarán en Villafranca?. La agricultura por sí sola no es capaz de mantener el desarrollo sostenible de nuestra comarca.

En estos momentos disponemos de un tejido productivo con un sector primario, sector agrícola, que está adaptándose a las transformaciones capitalistas que por un motivo u otro se están dando y se van a acelerar en Europa en un futuro no muy lejano; el sector servicios, con una sanidad, una educación y en general, unos servicios públicos que están a la altura de los que se prestan en otras comunidades autónomas y un turismo que empieza a dar sus primeros pasos; en cambio, el sector secundario, el que comprende las actividades industriales, está bastante en mantillas a pesar de las posibilidades que se dan y de los esfuerzos que se hacen desde los organismos públicos dependientes de la Junta de Extremadura con los incentivos a la creación de empresas, apoyos a los empresarios ya existentes, la creación de polígonos industriales, etc..

Con respecto a los recursos energéticos naturales se está planteando de forma demagógica, es un camelo la prédica de que podemos prescindir de los combustibles fósiles, al menos durante un período de tiempo que excederá el de vida de dos generaciones, según los informes técnicos existentes. Ello no implica que se potencie la investigación y el avance hacia las energías alternativas. Pero el sentido común nos obliga a utilizar el petróleo de la forma más compatible con el entorno y menos dañina con la salud. Ya nadie se desplaza en burro y los que van dando charlas relativas al no uso del petróleo, lo más probable es que en su casa tengan buenas calefacciones que funcionan con gasoil produciendo emisiones gaseosas contaminantes.

Por tanto, consideramos que un proyecto industrial como el que se quiere emprender en nuestra zona actuaría como un factor multiplicador del desarrollo  que equilibraría los distintos vectores que señalan el horizonte de progreso. Una empresa de las características que nos anuncian produciría un enorme impacto económico del que se podrían beneficiar todos los sectores productivos, especialmente el sector agrícola.

Por las experiencias que se conocen de otros lugares en donde se han instalado refinerías o actividades de carácter petroquímico, esta actividad ejerce su influencia y unos efectos poderosos de atracción de muchas empresas auxiliares que buscan la proximidad del centro de refino; potencia la educación y la investigación mediante convenios con los diferentes centros educativos y con la Universidad; influye sobre el desarrollo de las comunicaciones y telecomunicaciones, etc.. en definitiva, se aumentarían los recursos y las capacidades para poder disfrutar de un mayor bienestar de vida del que sin duda saldrían beneficiadas nuestras próximas generaciones.

Estamos firmemente convencidos de que hay que luchar por el desarrollo industrial de Extremadura, de que no nos podemos quedar quietos, estáticos, viendo cómo pasa el tren por nuestra puerta sin alzar ni siquiera la vista, y esperar muchos años más para que se nos presente una oportunidad histórica como la que tenemos en estos momentos.

¿Quién contamina realmente, la refinería o nosotros?

Joaquín P. Serna Álvarez. Ingeniero Industrial Químico

 

Antes de abordar el caso de la refinería en Villafranca, me gustaría hacer unas reflexiones generales, desde mi punto de vista, bastante esenciales, que ayuden a analizar el polémico proyecto empresarial.

Toda mi línea argumental se basa en dos principios:

 

  1. Las empresas, industrias, y cualquier actividad económica existen porque hay un mercado que demanda los productos que fabrican. Es decir, hay una necesidad de los ciudadanos que es preciso cubrir.

  2. Creo que los que realmente contaminamos somos todos nosotros, y no sólo las industrias. Ellas aparecieron para proveer de bienes y servicios a todos nosotros.

Evidentemente no puedo evitar tener una visión influenciada por el hecho de desarrollar mi actividad profesional en una industria química en Villafranca (en este caso del sector inorgánico) y por tener una formación ingenieril en la rama química.

Creo que los problemas se arreglan verdaderamente si los atacamos en el origen. Como ya he comentado, las empresas existen porque hay gente que compra sus productos. No aparecen por arte de magia. De hecho, las empresas tienen un ciclo elemental. Nacen cuando tienen una misión que cumplir y mueren cuando esa misión ya no es necesaria. Y para cumplir bien su misión es preciso también tener “salud”, es decir, obtener beneficios. Por un lado para garantizar el futuro y la sustentabilidad  de su actividad, y en su caso, para dar confianza a sus accionistas. Por tanto, si necesitamos calentarnos en casa con electricidad, habrá alguien que tenga que quemar algún combustible fósil en alguna central térmica, o embalsar agua para generar un salto hidráulico, o sembrar de aerogeneradores un monte. Si necesitamos muebles para nuestras casas, alguien deberá cortar árboles en algún bosque y manufacturar esa madera. Si necesitamos gasoil para nuestros coches, camiones y tractores, alguien tendrá que refinar petróleo. Si necesitamos una vivienda, alguien tendrá que producir ladrillos y cemento, y alguien explotará una mina de hierro para después fabricar el acero usado en las estructuras. Si necesitamos llevar alimentos a nuestras casas, alguien deberá fabricar los envases, desde el cartón hasta el vidrio, pasando por el plástico.

He repetido mucho la palabra “necesitamos” intencionadamente. ¿Realmente precisamos tanta cantidad de cada una de esas necesidades? A lo mejor, si algunos de nosotros no estuviésemos en mangas cortas en casa en pleno invierno porque tenemos la calefacción a plena potencia, en los últimos años sólo hubiese sido necesaria la construcción de una central térmica de ciclo combinado en lugar de dos. A lo mejor si no nos gustase tanto poseer coches cada vez más potentes, y conducir tan velozmente, no era necesario construir una refinería que cubra por un lado nuestra verdadera necesidad y por otro, nuestros excesos.

Llegado a este punto me pregunto ¿quién contamina realmente, la industria que me ofrece lo que deseo, o todos nosotros que hacemos posible su aparición?. Por todo esto creo que en cierto modo es injusto acusar a las industrias de que contaminan. Es bueno apuntar hacia ellas para que no se “descuiden”, pero también deberíamos apuntarnos a nosotros mismos. En cierto sentido, y puedo hablar con conocimiento de causa, la industria está haciendo los deberes en materia ambiental, y creo que no tanto la ciudadanía. A la industria se le exige (y muy bien exigido) que gestione sus residuos con empresas especializas y autorizadas, se les impone límites de emisiones al agua y atmósfera. Ahí tenemos el reciente Comercio de Emisiones de gases de efecto invernadero como uno de los mecanismos para alcanzar los objetivos del Protocolo de Kioto, la IPPC  que va a exigir el uso de las BAT (Better Available Tecnology: mejor tecnología disponible) y la Licencia Ambiental Integrada para 2007 que va a exigir el cumplimiento de muchos requisitos ambientales . Por eso creo que los ciudadanos podemos estar tranquilos porque la industria tiene gran presión de la sociedad y de las administraciones para que desarrollen su actividad dentro de los parámetros ambientales actualmente deseables. ¿Y a todos nosotros quién nos pone límites en el uso de los recursos del planeta? ¿estamos todos, por ejemplo, separando el plástico, cartón, y vidrio y reciclando?, ¿usamos sistemáticamente el transporte público?, ¿estamos realmente dispuestos a asumir, por ejemplo, el sobrecoste en nuestra factura de la luz que supondría consumir energía eléctrica fotovoltaica (solar) debido al  bajo rendimiento que este sistema todavía tiene?.

Después de esta visión general, aterricemos en Villafranca.  Con la lógica usada hasta ahora, el hecho de construir una refinería en Extremadura responde casi con toda seguridad a la demanda de productos petrolíferos de los españoles. Creo que si el Grupo Industrial Gallardo no toma la iniciativa de construirla en Villafranca, otras compañías lo harían  tarde o temprano en otro punto de España. El hecho de que sea en Extremadura y concretamente en Villafranca puede ser visto esencialmente como algo positivo o negativo, como casi todo en la vida. Y como casi todo en la vida, hemos de buscar el equilibrio. Por tanto creo que en la solución a este problema, debemos usar una balanza. Todo el mundo sabe cómo funciona una balanza. Primero hay que decidir qué quiero pesar, y después pesar, medir. Esto no es ni más ni menos que hacer un análisis en dos pasos. Primero cualitativamente. ¿Qué factores tenemos? En la parte positiva, por citar varios: generación de empleo, riqueza y oportunidades. En lo negativo, algunos serían: impacto ambiental, posible perjuicio sobre la salud humana, cambio en el modelo de desarrollo de la comarca (la verdad que éste último no sé si lo consideraría en lo positivo). Entonces pasemos ahora al análisis cuantitativo, a medir. ¿Y quién sabe medir todo esto? Es aquí donde los verdaderos expertos deben tomar la palabra. Me refiero a economistas, sociólogos, técnicos ambientales, químicos e ingenieros. En mi opinión, este grupo de profesionales son los que deben cuantificar cada uno de estos factores para averiguar hacia dónde se inclina la balanza, mediante estudios e informes objetivos, rigurosos, independientes y transparentes. A lo mejor la balanza queda equilibrada. O a lo mejor se inclina por la parte positiva, y entonces sería bueno construir la refinería aún pagando la factura de los aspectos negativos. O quizás, es  demasiado perniciosa y debemos abandonar la idea de este proyecto. Dejemos que sean las personas cualificadas las que midan realmente todos los factores.

Desde mi formación técnica, tengo que ser humilde y reconocer que actualmente no dispongo de datos, cantidades y números para formar una opinión rigurosa. Por eso, en esta fase me dejo llevar más por mi sentido común. Y desde este sentido común, creo que los factores a favor superan a los negativos. Evidentemente pagaremos un precio por ello, pero que creo que va a compensar. Extremadura va a seguir siendo una joya ecológica con o sin refinería, y Tierra de Barros va a continuar su normal actividad agrícola sin grandes cambios. Habrá que estar muy atentos al impacto ambiental justo en el entorno de la refinería y poner todos los medios para minimizar los efectos indeseables en esa área. Creo que es exagerado pensar que con el puñado de industrias que existen en Extremadura y con la nueva refinería, nuestra región se va a convertir en un referente industrial en España. Sólo hay que darse un paseo por el resto del país. También creo que con la aparición de este proyecto, todavía no se puede hablar de que estemos cambiando el modelo económico de Extremadura, sustentado actualmente en su riqueza agrícola, ganadera y ecológica. Es cierto que debe ser un debate abierto y que es importante que los extremeños decidamos cómo queremos prosperar. Pero pienso que debemos huir de posiciones extremas, en un sentido u otro, e intentar ser equilibrados. Creo que sólo se trata de diversificar un poquito nuestra actividad económica, y para mí, algo todavía más importante: nuestra mentalidad. ¿Qué hay de malo en que los extremeños, además de elaborar excelentes vinos, producir exquisitos jamones, etc., también sepamos producir electricidad, hacer vidrio, o refinar petróleo?.

Para terminar este artículo, me gustaría volver al punto de vista del problema más general para que todo tenga una cierta coherencia. Después de leer estos comentarios, más de un lector puede sacar la conclusión errónea de que lo que se está proponiendo es rendirse al modelo económico actual, y dejar a los industriales que sigan explotando los recursos naturales de forma irracional y sólo en beneficio de ellos. Recuerdo que ellos están ahí para darnos lo que les solicitamos, y que con la creciente presión social y administrativa, que por otra parte creo que es buena y necesaria, están bastantes controlados. Al día de hoy existe una determinada tecnología para producir los bienes que demanda la sociedad. Es cierto que existen otras tecnologías que aún no están totalmente desarrolladas y que al día de hoy son bastante caras. ¿Estamos dispuestos a seguir comprando los productos que precisamos un poco más caros porque en su elaboración ha sido necesario el uso de tecnologías más limpias? Porque, evidentemente, el empresario intentará internalizar en sus costes estas inversiones, con la consiguiente pérdida de rentabilidad;  pero puede llegar un punto en que se haga inviable económicamente su actividad. E insisto, para la salud de una industria, al igual que en cualquier pequeño negocio, es absolutamente necesario obtener beneficios.

Por tanto, creo que la auténtica solución al problema ambiental, es responsabilidad de las industrias y de los consumidores. La factura de nuestro confort (en algunos casos excesivo) y nuestro nivel de vida debe ser pagada por todos. Nada es gratis en esta vida. Por eso la verdadera solución está en seguir presionando a las industrias para que interfieran lo menos posible con el medio natural, pero al mismo tiempo concienciarnos todos los ciudadanos de que debemos racionalizar nuestras necesidades. No es completamente efectivo hacer respetar a los empresarios los aspectos ambientales, si por otro lado seguimos demandando más y más bienestar. Seguirán apareciendo industrias para satisfacer nuestras verdaderas necesidades y también para satisfacer nuestros excesos. No es del todo coherente ni equilibrado. En realidad es un sistema creado por nosotros mismos.

La industria progresivamente va a tener que cambiar sus procesos, invertir en nuevas tecnologías y controlar sus emisiones. Pero como ya comenté, los problemas deben arreglarse en el origen, y por tanto, creo que para preservar nuestro entorno natural en las próximos décadas, todos nosotros deberemos sensibilizarnos más sobre el significado de adquirir cualquier bien material en términos de agotamiento de recursos del planeta. En este contexto creo que la educación juega un papel decisivo, una vez más. Si educamos a nuestros jóvenes, no sólo para que vigilen y sean críticos con las industrias (que es bueno), sino también para ponderen el efecto que ellos mismos están ocasionando al medio ambiente por sus acciones, hábitos y comportamientos, en el largo plazo, junto con las medidas iniciadas en el ámbito industrial, estoy convencido de que entre todos mejoraremos nuestra relación con el medio natural. Lógicamente, si estamos exigiendo un comportamiento ético en este campo al consumidor, igualmente debemos exigírselo al industrial, en el sentido de obtener lucros excesivos que no vayan acompañados de una sistemática mejora del comportamiento ambiental de sus instalaciones.

Desde mi punto vista, son muchos los agentes que intervienen en este dilema: industriales, administraciones, consumidores, educadores, ciudadanos, representantes de otros sectores productivos y técnicos. Creo que debemos escuchar a todos.

Y para no terminar tan serios, el comentario de una buena amiga: “uno mismo con su organismo...”

 

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    Última modificación: 03 de enero de 2007.